sábado, 26 de septiembre de 2009

¿ Y qué es la Iglesia?


¿Qué entendemos cuando hablamos de iglesia?

¿Una religión?
¿Un templo?

Generalmente es eso. Si hablamos de la iglesia cristiana, por ejemplo, el uso típico del termino se refiere a aquellos cristianos que están organizados en una estructura en particular. Con frecuencia, esta palabra se limita a una organización local que algunas veces llega a expandirse en grupos también locales, que al estar unidos, forman lo que se conoce como denominación.

Sin embargo, a pesar de que mi espíritu no se conforma con dicha definición, el uso de la palabra iglesia en este sentido ha llegado a ser un lugar tan común, que sería casi inconcebible llegar a usar el término en cualquier otra forma.

Después de haber estudiado y orado al respecto durante algún tiempo, no he concluido nada más que lo siguiente:

que el termino original ecclesia del Nuevo Testamento describe al pueblo de Dios en el cual reside el Espíritu Santo, que cada día es transformado y moldeado para el servicio tanto de sus hermanos y hermanas en la fe, como del mundo no creyente.

Lamentablemente, la definición popular del termino iglesia no abarca la vida secular, esto es, la vida más allá de sus puertas. Es obvio que si nos referimos a la vida de los cristianos en sus actividades triviales, en sus vecindarios, por ejemplo, la palabra iglesia definitivamente no se encuentra presente.

Mi punto de vista es que, contrario a lo que ocurre, la iglesia sí debería incluir esta "secularidad".

Lo único que queda en mi mente después de años en que he leído el Nuevo Testamento una y otra vez, es que las referencias que se hacen del Reino de Dios en sus páginas son tan prominentes, pero al mismo tiempo suenan tan extrañas a nuestros oidos hoy en día ... Las "buenas nuevas" del Reino, el mensaje que Jesús trajo a este mundo, el famoso mensaje que Pablo proclamó a los gentiles, el evangelio del Reino que es la roca sobre la cual Cristo habría de edificar su iglesia ... Todo parece haber sido reducido a una palabra: religión.

Y la verdad es que no entiendo, me confundo, si en el Nuevo Testamento hay muchas, pero muchas más referencias al Reino de Dios que a cualquier tipo de iglesia o iglesias (en el sentido institucional) o cultos o rituales ...

Cuando miramos de frente a la iglesia, por lo general lo hacemos bajo un paradigma tradicional. Así, por ejemplo, sabemos que las iglesias tienen santuarios, púlpitos, bancas y clérigo. Para cualquiera es difícil imaginar a la "iglesia" sin alguno de estos elementos tan característicos.

Pero, ¿ qué ocurriría si algún día, por alguna razón de pronto se volviera imposible contar con estos elementos? ¿Dejaría de existir la iglesia o cambiaríamos nuestro paradigma para continuar con el plan de Dios?

La verdad es que el pueblo de Dios comenzó sin ninguna de estas cosas y todo le funcionó bastante bien ... Y es más, el pueblo de Dios en el este de Asia ha funcionado básicamente sin ninguno de estos recursos en los últimos 40 años (principalmente debido al comunismo)...

Pero sigamos con nuestra pregunta original ... ¿qué es la iglesia finalmente? ¿con qué definición nos vamos a quedar?

Para muchos, la iglesia ha llegado a ser un lugar para sentarse y mirar ... o en el mejor de los casos, para "recibir" lo "espiritual" de un culto en particular, lo "edificante", porque "congregarse es mandato biblico" ...

Pero, ¿es esa la iglesia que Dios tenía en mente cuando ideó su plan de salvación?... La verdad es que estoy segura de que no ... La iglesia había de ser un pueblo, que unido en amor y compañerismo bajo la presencia del Espíritu Santo, usara los dones de cada miembro para ayudarse unos a otros a vivir como Cristo ... Pero ¿con qué fin?, ¿con el fin de beneficiarse ellos mismos? En lo absoluto, porque la demostración de esta vida que intenta ser imitación de la de su maestro, Cristo, debía ser presentada en medio de un mundo que está perdido ... Sí, del terrible y pecaminoso mundo, porque no nos engañemos, ningún cuerpo de creyentes puede llegar a cumplir el propósito de Dios si es que continua viviendo aislado de este mundo en el que habitamos ...

Desafortunadamente, la iglesia ha reemplazado encarnación por información ... Cuántos sermones, cuántas prédicas, cuantas guías de estudio, cuánto conocimiento ... Tan pronto como un nuevo creyente se integra al grupo, de inmediato se pone el énfasis en que tenga muy claro lo que debe creer y lo que debe desechar ...
... Me gustaría tanto que la iglesia pusiera esa misma energía, ese mismo celo, en desvivirse por encarnar a Cristo, y más que hablar, más que "predicar" capítulos y capítulos de la Biblia, se dedicara a servir, sobre todo a quienes forman parte "del mundo de los incrédulos y del pecado".

Y así es, y se los digo a quienes leen estas reflexiones:
Sencillamente no concibo un ministerio que se diga "cristiano", que no sea encarnacional y servicial, porque me parece que sólo así , encarnando y sirviendo, seremos capaces de revelar a Cristo, la persona que no ha muerto, que vive dentro de nosotros, en lugar de continuar predicando a esa figura pseudo-histórica con corazón de papel de arroz, que muchas veces huele a muerto, o en el mejor de los casos a una especie de héroe mítico y legendario, como aquellos que forman parte de nuestras glorias nacionales ...

jueves, 6 de agosto de 2009

El Sentido de la Vida


El sentido de la vida ...

... la mano abierta tendida al otro ...

martes, 5 de mayo de 2009

Despues de un año ...


... Después de un año muy difícil y oscuro puedo hoy volver a escribir y detenerme a reflexionar un poco.

Ese año 2008, tal vez uno de los más difíciles de toda mi vida, un año de pruebas, que me hizo cuestionarme una infinidad de cosas, que me hizo llegar al fondo de mi lado más oscuro para que luego desde allí, desde mi más patética debilidad me diera cuenta de que elijo a Cristo en las buenas, pero también en las malas, muy malas ...

Un año entero de pruebas, tentaciones, errores y fallas ... Un año que me hizo comprender, como si de un tatuaje en mi piel se tratara, aquel versículo que para tantos pueda sonar extraño, inclusive loco:

" Que sólo te baste mi gracia, pues mi poder se manifiesta en tu debilidad "

Y es tan cierto ...

Es preciso, es imperioso alcanzar ese estado deplorable de debilidad e impotencia humana, para que nos demos cuenta de cuanto necesitamos a Cristo. El "cristianismo" ( no me gusta mucho esta palabra, pero en fin, es lo que nos ofrece el diccionario) no es cosa de preceptos a seguir, por muy sabios que estos sean. La fe cristiana un asunto de CREER sólo en Dios, en su poder, porque en nosotros mismos no podemos apoyarnos, si dentro de cada uno se encuentra la potencialidad de lo más bajo y macabro que nos ofrece nuestra "humanidad" ... No hay nada de que aferrarse, no hay nadie en quien creer, ni aun en nosotros mismos, sólo en Dios y en su amor infinito ...

Ser cristiano es cuestión de fe, es cuestión de salvación, es un clamor desesperado y la única luz de esperanza dentro de un túnel oscuro y maloliente que es esta existencia y este mundo corrupto.

Por todo esto y por mucho más hoy puedo decir que:

" Más valen mil derrotas y fracasos en los brazos de CRISTO que millones de éxitos LEJOS DE EL"

martes, 22 de julio de 2008

El Discípulo Traidor


Pensé la otra noche, no sé ... Se me vino como en una visión, como una imagen.

El Discípulo Traidor

¿Será que está al alcance de nosotros?
Si la Biblia es como una reseña de lo que es el mundo, la Vida...Si cada personaje es como un tipo humano...Pues entonces están los Abraham, los David, las Marías, las Magdalenas, los Pedros, los Juanes y... LOS JUDAS...También...¿Por qué no?

Siempre me pregunté: Si Judas estaba con Jesús siempre, si Jesús, mal que mal LO ELIGIÓ, LO LLAMÓ ... ¿a qué?...¿ a ser un traidor?....Me niego a creer eso, eso estará bien para los gnósticos, para mí no...

Judas era igual que el resto y Cristo venía dispuesto a morir también por él. Las enseñanzas las compartió con él en innumerables ocasiones, eran discípulo y maestro, pero también de seguro amigos íntimos... Judas vio a Dios glorificado en la persona de Jesús, el presenció los milagros, estuvo CON ÉL... Qué más...No es menor. Nada de esto lo es. Pero, sin embargo, Judas al final, por su propia cuenta, en su libre albedrío eligió el mal. Eligió traicionar a Jesús. Volverle la espalda, a quien le había dado tanto...Tantas veces...a quien había venido al mundo únicamente a dar LA VIDA por él... a quien vivía y habría de morir para darle VIDA, verdadera VIDA a él, que no la merecía. Y no la mereció.

Todo esto me hizo pensar, en algo muy pesimista. En una visión del cristianismo contra la cual he peleado muchas veces, pero que se ofrece como una posibilidad lógica, muy lógica, debo decir.
Judas fue un discípulo. El andaba con Jesús como los otros. Fue elegido, como ya dije, pero no siguió el camino de los demás. Se negó a recibir lo que Cristo venía a ofrecerle, y aun cuando se dio cuenta de su error, su dolor no lo llevó al arrepentimiento sino a la culpabilidad y la mortificación, que no es lo mismo. Al suicidio, al suicidio, que no es otra cosa que el ahogarse en el mar de la culpa y la auto reprobación.

Judas un depresivo, un suicida. Un traidor. Un hombre que aun habiendo conocido lo que era la Luz, prefirió las tinieblas y fue capaz de entregar al Señor, al Maestro quien lo amaba profundamente, quien siempre se lo dio todo...

Todos cometemos errores. Es cierto. Pedro también los cometió. Negó a su Maestro 3 veces. Intentó convencerlo de que no muriera en la cruz ... Pero la actitud de Pedro fue distinta. Pedro se arrepintió de corazón y dio vuelta la página... a tal punto que llegó a morir por la causa de su Maestro, y ¡boca abajo!. Pero Judas, al comprender la embergadura, la gravedad de su pecado, cerró su corazón al perdón de Dios, a la regeneración , a la restauración de su alma y se quedó hundido en el lodo de su culpabilidad y auto acusación...Y su único refugio fue la muerte. La auto destrucción...

¿Cuantos Judas habremos entre los discípulos? Algunos me dirán, y lo han hecho, me lo han dicho: 'Si se alejan es porque nunca estuvieron realmente allí, nunca le conocieron a Jesús realmente', pero ya vemos que Judas, el discípulo traidor, también fue alguna vez contado dentro de los 12, y prefirió decirle a Cristo: GRACIAS, PERO NO.

¿Eres tú este tipo de discípulo?... O ¿lo has sido alguna vez?...

jueves, 5 de junio de 2008

Emociones


Hoy quiero escribir de este tema porque francamente me intriga el mundo de las emociones. Sé que Dios las hizo parte de nosotros, que El quería que sintiéramos. Y sí; tal vez muchos podrán decir que la vida puede disfrutarse unicamente viviéndola de esta forma: sintiendo toda clase de emociones como amor, odio, rabia, desilusión...Pero como quisiera a veces que ellas no formaran parte de nuestro ser, que sólo tuvieramos nuestra parte racional funcionando, sobre todo en este camino de la fe. A veces en verdad sueño con sentir menos, pero en cambio, poder estar exclusivamente enfocada en las verdades bíblicas sin tener que ser distraida ni mucho menos desviada por emociones que a veces pueden ser tan intensas y fuertes que pareciera que son lo único real en este mundo.

Sería mucho más fácil seguir a Cristo si sintiéramos menos, sería tan fácil permanecer en lo que es verdadero y actuar en consecuencia...

Cuando pienso en el misterio del mundo emocional me detengo en tantas historias, en tantas tragedias que solo tienen su origen en la incapacidad de control, precisamente de fuertes emociones.

Este es un mundo que busca desesperadamente experimentar sensaciones nuevas, emociones intensas, y en donde lo que sentimos o dejamos de sentir se ha convertido en nuestro paradigma para enfrentar la vida. Creemos que lo que es real es precisamente lo que podemos sentir, pero lamentablemente esto no puede estar mas lejos de lo que es verdad...


Cuantas heridas, cuantas familias rotas, cuantos crímenes, nada mas que por no poder controlar una oleada de sentimientos, que a mi parecer no son más que fugaces impresiones que algun día habrán de desvanecerse con el tiempo, pues no hay emoción alguna que sea constante, permanente o eterna.

Una cosa que rescato de la filosofía oriental, es precisamente el concepto que se tiene respecto de todo lo que es la parte emocional del ser humano. Según esta concepción de las cosas, las emociones son como la marea, o como un péndulo que va y viene. El ser humano, entonces, jamás debería llegar a identificarse con ninguna de las cosas que pueda llegar a sentir, sino solamente observarlas desde lejos, como un expectador, sin llegar a creer por un segundo que lo que esta sintiendo forma parte de la autentica realidad. Toda emoción tiene su inicio, su peak y su descenso, por lo tanto no importa si se trata del más romántico amor, o de la mas cruda pena, habrá de pasar, dejará de ser, por tanto, seria un error muy grande el que estas cosas que vamos sintiendo solo por el hecho de estar vivos , lleguen convertirse en el cristal bajo el cual miramos la vida y definimos lo que es verdad y lo que es mentira.

En medio de esta problemática, me hace mucho sentido aquel fruto del Espíritu Santo que muchos podrían pasar por alto. El Dominio Propio. A decir verdad, se le suele dar mas énfasis a otros frutos, como son la alegría, la paciencia, etc. sin tomar en consideración lo importante que es dominarse, y me parece que aquí lo que se debe dominar son precisamente las emociones. Quizás cuando Pablo habló de "la carne", "los deseos" se estaba refiriendo también a esta parte humana que es la de sentir. No se puede vivir haciendo del corazón una brújula, porque si hacemos esto de verdad que no hay destino ni retorno.

En conclusión, no estoy diciendo que sea malo sentir y tener emociones. Por algo Dios nos creó así y su obra es perfecta desde el principio. La diferencia es que creo que lo que Dios realmente tenía en mente cuando nos dio la capacidad de sentir era que pudiéramos disfrutar de estas sensaciones e impresiones que nos llegan al corazón en una manera plena e inteligente, y sin tener que lamentar graves consecuencias. Como en todo, es necesario sacar solo lo positivo, o en el caso de una experiencia difícil que traiga consigo emociones dolorosas, el aprendizaje, la lección, pero sin duda quien debe guiarnos siempre es la Verdad que sale de los labios de Dios.

jueves, 1 de mayo de 2008

Bajo Tentación


Qué difícil es cuando nos toca enfrentar estos períodos. Es muy duro, primero, porque siempre ocurre que somos tentados donde más débiles somos y nos encontramos, y segundo porque se siente horrible, se siente culpa, vergüenza de tener que caer en cosas feas y bajas.

Cuando estamos así, a veces pasa que es tan profundo el abismo donde nos estamos hundiendo que no dan ganas de mirar a Dios a la cara, sentimos como deseos de escondernos, porque sabemos que nuestras obras son reprobables y que definitivamente no estamos haciendo la voluntad de nuestro Padre y, peor aun, estamos haciendo justo lo que El más desprecia y repudia.
Pero al mismo tiempo, es allí donde más necesitamos de su compañía y consejo, en la frustración y en la debilidad, en el franco y sencillo reconocer que simplemente no podemos solos y que lo que sea que nos tiene atados o como encadenados, va a terminar por ganar la batalla si nos empeñamos en ir solos a luchar.

Me gustaría tanto que estos momentos fueran prescindibles...mas se que tienen un propósito. Quizás el de fortalecer, el de conocer como es la naturaleza humana, para poder tener empatía con quien cae, sin importar el error. Para ser consciente que Jesús tenía toda la razón cuando decía que no debemos juzgar, ya que no sabemos cuando, en el día menos pensado, tal como otros lo han hecho, podemos sucumbir a toda clase de faltas.

Sé que es necesario, que la fe debe ser probada, que tenemos que elegir a Cristo por sobre cualquier cosa, que tenemos que llegar a lo más oscuro de nosotros mismos para que así lleguemos a ser conscientes de nuestras debilidades e imperfecciones, para que no se nos olvide nunca de cuanto necesitamos de la comunión con Cristo, las veinticuatro horas del día, porque sin El, nada somos, podemos caer muy bajo, y no importa cuan respetable seamos dentro de nuestra iglesia o comunidad cristiana. Sin Cristo estamos vulnerables y siempre en peligro de perderlo todo.

Sólo me anima el saber que Dios mismo ha prometido que a nadie dará una prueba que no sea capaz de enfrentar, así como aquella verdad incuestionable de que nada nos separará de su amor, que no es un amor condicionado a nuestras obras y acciones. Así como Abraham debo creer y proclamar, que Dios proveerá cualquier cosa que sea necesaria para pasar la prueba, no vendrá de mi, de mi humanidad y gran ingenio, sino de El. Debo ser paciente y no apartarme nunca de Dios.

Sólo me queda decir, para terminar, que extiendo una oración para todos quienes se encuentren bajo tentación y en debilidad, además de decir que no podría juzgar a nadie por lo que sea que los tenga atados y desviados de la Voluntad de Nuestro Padre...

sábado, 5 de abril de 2008

Renunciar para ser Libre


No es un tema fácil este de la renuncia. Sin duda, nos afecta hasta los más hondo, porque siempre implica muerte: dejar de hacer... dejar de ser, en otras palabras.

Es difícil renunciar al proyecto de vida que hemos trazado, renunciar a nuestros anhelos, a las cosas que siempre nos han proporcionado más de algún rato agradable.
Hay ciertas cosas que casi nos identifican , que son ya practicamente parte de nosotros. Muchas veces podemos pensar que son inofensivas, que no tendrían por qué interferir en nuestro camino de seguir a Cristo, pero lamentablemente la realidad es que TODO lo que es parte de nuestro "yo" es una piedra de tropiezo en esta aventura del discipulado.

Sí. Sé que suena un tanto extremo, pero es así. Jesús lo dijo muchas veces. Habló de dejar riquezas, familia, memorias de seres queridos que habían muerto, usó parábolas que nos hablaban de hombres que lo vendían todo por un tesoro que había sido encontrado. Y tenía razón. Lamentablemente para nuestro ego, pero enhorabuena para nuestro espíritu, este es un asunto radical.

En este mundo hay cosas a las que podemos estar muy aferrados. Aquí encontramos lujos, pasiones, sensaciones y logros, reconocimiento y una larga lista que se hace casi interminable. Podemos sentir que estamos muy amarrados a algunas de estas cosas que el mundo nos ofrece, pero aunque así sea, creo que nada puede compararse a Cristo, a seguirlo, a tenerlo en nuestra vida, aun cuando esto pueda ser una misión casi imposible para el genio humano.

Nada, no hay nada, absolutamente nada que sea más importante, más valioso, que tener a Jesús, el mismo de los Evangelios, el que salvó vidas y transformó personas, ese mismo Jesús que aun vive y que espera el momento de manifestarse al mundo en gloria y majestad.

Me cuesta, me es casi imposible renunciar. A mi misma, a las cosas que me gustan, a tantas otras que ya son casi inconscientes, cosas sobre las cuales muchas veces siento que no tengo casi ningún control. Otras veces me parece que tampoco quisiera hacerlo, es una lucha que debo sostener día tras día. Pero cada vez que trato de dejarme llevar por mi propia voluntad recuerdo cuanto merece la pena lo único que es verdadera vida: Cristo, y es ahí cuando comprendo que debo renunciar para ser libre.

Siempre habrá una instancia en este camino de seguir al Maestro en donde El nos pedirá que renunciemos, creo que esto no lo podemos evitar. La renuncia es una virtud que nos trae la madurez espiritual. Es algo por lo que tarde o temprano deberemos optar, y es más, creo que Cristo siempre sabe el momento preciso para exigirnos que aprobemos esta lección de renunciar, de abandonarse a El poniendo nuestras vidas en sus manos.

Cuesta, es muy difícil, para mí, al menos. Pero merece absolutamente la pena, porque renunciando, soltando, rendiéndome a mi obsesión por tener siempre el control, es cuando puedo ser verdaderamente libre y cuando puedo cumplir la voluntad Dios. Mientras más me aferro a mi personalidad, más lejos estoy, más me voy desconectando de la presencia del Espíritu, pero estos días he aprendido que mientras menos yo soy más puedo reflejar que Cristo está en verdad en mí.

Ya no quiero desviarme, no quiero perderme, es por eso que he decidido renunciar a todo cuanto pueda separarme de Jesús, no importa cuan levemente me parezca que me voy alejando. He elegido renunciar a todo. Es difícil, pero nadie podría imaginar que he vislumbrado lo que es la verdadera libertad, que consiste nada más que en la obediencia absoluta a Dios.

Parece paradojal, pero es así, es un misterio de este mundo: mientras más dejamos, más tenemos, mientras más nos apegamos a la vida, más muertos estamos, y mientras más nos sometemos, más libres somos...